Saber que algo no funciona y poder dejarlo son procesos distintos
La parte de ti que analiza la relación puede ver problemas con bastante claridad. Pero cuando la separación se vuelve real, otras necesidades pueden ganar peso: conservar el vínculo, evitar el vacío, no hacer daño o no afrontar un futuro incierto.
El alivio de volver puede confundirse con una respuesta
Si alejarte dispara mucho malestar, acercarte otra vez puede reducirlo rápidamente. Ese alivio no demuestra por sí solo que la relación haya cambiado; también puede indicar que has dejado de sentir, por un momento, la activación que produjo la distancia.
No todo se resuelve obligándote a ser firme
Forzarte a sostener una decisión sin comprender qué te hace retroceder puede convertir el proceso en una lucha contigo mismo. Observar qué temes perder y qué intentas proteger permite trabajar el patrón con más información.
Este patrón también puede conectarse con ¿Por qué quiero dejar a mi pareja y termino volviendo? y con ¿Por qué me da miedo estar solo después de una ruptura?.
La pregunta útil
Además de preguntarte si deberías continuar o terminar, observa qué ocurre dentro de ti justo cuando intentas alejarte. Ahí suele estar una parte importante de la explicación.

